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LA HISTORIA DE NEUBAUER
Cuando Neubauer se jubiló a mediados de los años
cincuenta, QUICK compró los derechos exclusivos
de publicar sus memorias por DM 50.000. Fui
escogido para escribir esta historia porque yo
generalmente estaba interesado en los deportes,
tenía las memorias personales de las carreras de
antes de la guerra. Conductores como Caracciola,
von Brauchitsch, Stuck, Rosemeyer, habían sido
mis "héroes" cuando era un adolescente. Viviendo
cerca del famoso AVUS, la pista de carreras en
Berlín me hice admirador de este deporte. No
omitía ninguno de los informes de radio sobre
las grandes carreras como la de Nürburg Ring y
las carreras de Eiffel en los años treinta.
Me reuní con Neubauer por primera vez en su
oficina de Untertürkheim en Stuttgart. Más de dos
docenas de reuniones, todas ellas fueron
grabadas, seguidas algunas de ellas en el Grand
Hotel Gardone en los bancos de Lago di Garda, en
Italia. El objetivo era hacer una historia sobre
las carreras en los años veinte y años treinta
con Neubauer dando la información de fondo y
apertura de las puertas a Carraciola y otros
pilotos prominentes. Mientras reporteros y
corresponsales de QUICK juntaban material
detallado por todo el mundo, yo mismo me reuní
con todos los personajes importantes, por largas
y detalladas entrevistas sobre sus vidas y
experiencias, tanto de la vida privada y como
de pilotos. Esto tardó mucho, tanto finalmente tuve
que comenzar a escribir mucho antes de que todo
el material necesario estuviera completo, y esta
es la razón de ser de una cierta deficiencia en
la cronología del libro.
Aunque más de 50 años hayan pasado desde que la
serie original fue publicada, vívidamente
recuerdo la oportunidad única de pasar unos días
con Rudolf Caracciola y su encantadora esposa "Baby"
en su maravillosa de casa "el Chalet Scania" en
Lugano. "Carratsch", como sus admiradores de
Berlín le llamaban, era "Michael Schumacher"
de los años treinta, tanto como piloto y como
popularidad. Fundamentalmente, él era un hombre
"silencioso" a quien nunca le gustó dar
entrevistas. Entonces Baby estaba sorprendida de
que él se dirigiera a mí durante muchas horas
hablando sobre su vida y su carrera. Esto sólo
pasó una vez en la vida (como Baby lo confirmó)
y - como esto pasó – debió ser también la última
vez, ya que murió de cáncer del hígado un año
más tarde. Carracciola había sido el héroe de mi
juventud. Sentarse con él en la misma mesa y
escucharle era algo como un sueño de chico
realizando. También entrevisté a Baby durante
varias horas sobre su propia historia y vida con
Chiron y Caracciola.
La reunión con otras estrellas de las carreras
como el piloto de Mercedes Hermann Lang o su
rival permanente de Autounión Hans Stuck eran
igualmente fascinantes, y no digamos mi
encuentro Elly Beinhorn, la viuda de Bernd
Rosemeyer, contándome sobre su amor, matrimonio
y vida con Bernd, en particular sobre las
circunstancias trágicas de su muerte cuando él
trataba de romper el record mundial de velocidad
que Rudolf Caracciola había establecido unas
horas antes. Cuando la visité en 1959, su hijo
Bernd era un adolescente que soñaba con ser
corredor de motocicletas, como su padre. Casi 40
años más tarde, cuando escribía una serie de
artículos para BUNTE Illustrierte, y un libro de
bolsillo, sobre "los aeróbicos", el consejero
médico que se sienta al lado mío era mismo Bernd
Rosemeyer hijo, que para entonces era un
reconocido Profesor de Ortopedia en el Hospital
de la Universidad de Munich.
También me reuní con Hermann Lang, pero no tengo
ninguna memoria particular de él. La esposa de
Neubauer, "Hansi" al parecer tenía el control
absoluto de su marido. A propósito, Neubauer (en
el tiempo en que me reuní con él) era un
conductor muy pobre y más de una ocasión sentí
escalofrío al sentarme al lado de él, no porque
condujera demasiado rápido, al contrario. ¡¡Hansi
estrictamente miraba que nunca sobrepasara más
allá de 50 kilómetros por hora!!, una pesadilla
a mí, que personalmente manejaba un Porsche por
en aquel tiempo.
Me reuní con Hans Stuck en su casa en Grainau
cerca de Garmisch-Partenkirchen. Era un
caballero muy agradable y educado. Todas sus
copas de plata que había ganado durante su
carrera de piloto habían sido derretidas y
convertidas en una guesa bandeja de plata que
cubría su mesa de sala de estar. Su hijo Hans
Stuck junior era todavía un apuesto adolescente
entonces, y como usted sabrá se convirtió
un piloto de carreras muchos años más tarde.
Todavía tengo un interés personal por las
carreras y las veo de vez en cuando por TV.
Pienso que en comparación con las carreras antes
de 1939 estas son un poco aburridas y monótonas.
Es difícil de juzgar quien es el mejor conductor
de todos los tiempos, ya que las condiciones han
cambiado tanto desde coches como pistas. De
antes de la guerra sin duda Caracciola era lo
máximo, seguido de Rosemeyer, que murió
demasiado temprano para lograr mayor éxito. De
la posguerra, en mi opinión, Fangio durante
mucho tiempo era lo máximo, pero fue sobrepasado
por Schumacher, de quién pienso que es el Número
Uno sin par. Desde luego, nadie sabe quien
habría ganado si Caracciola y Fangio hubieran
competido con Schumacher en condiciones iguales.
Totalmente estoy de acuerdo que hoy el coche
parece ser más importante que el conductor, y
por la misma razón la calidad del equipo de
mecánicos y la estrategia de pits, qué
neumáticos usar y cuando cambiarlos son mucho
más importantes que antes - en otras palabras,
el “coaching“ como Neubauer lo inventó juega un
papel importante de nuevo.
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